Contra el fanatismo

mayo 27, 2006

amos_oz.jpgContra el fanatismo (Amos Oz, Ed. Siruela) Tres relatos, de apenas 30 páginas cada uno, sobre La naturaleza del Fanatismo, La necesidad de llegar a un compromiso, y Sobre el goce de escribir y el compromiso. Me ha sorprendido la lucidez y la ternura de quien, con un escalpelo de terciopelo, es capaz de adentrarse humanamente en la herida más profunda sin ser carnicero y exponer con delicadeza lo que de universal tiene el conflicto arabe-israelí: el fanatismo. Y lo hace desde tres puntos de vista: el conceptual, por lo permanente; el práctico, por comprometido y coherente; y el personal, por integro.
El conceptual: el anhelo de algunos congéneres nuestros por verdades absolutas y sencillas, que confieran seguridad más allá de toda duda, y duda para ellos es una sonrisa o una pregunta. Pero eso no basta. “La esencia del fanatismo reside en el deseo de obligar a cambiar a los demás”, “el señor Bin Laden y la gente de su calaña no sólo odian a Occidente [..] quieren salvarnos de nuestros aciagos valores [..] Solo prevalecerá la paz cuando el mundo se haya convertido no ya al islam, sino a la variedad más rígida [..] Bin Laden nos ama esencialmente”.
Práctico: por que, comprometido, Amos nos da su visión personal de luz frente a esa batalla 2entre fanáticos que creen que el fin, cualquier fin, justifica los medios” y “aquellos que pensamos que la vida tiene prioridad sobre muchos otros valores, convicciones y credos”: la capacidad de las personas de “imaginar lo que sus ideas implican”, reivindicar que “donde tenemos razón, no pueden crecer flores”, y la habilidad de “existir en situaciones con final abierto” y ahí conecta con lo
Personal: por que para el, es el acuerdo el caballo de batalla. Pero no visto como capitulación, no como cesión indiscriminada (“una buena cerca hace buenos vecinos”) sino como “tratar de encontrarse con el otro en algún punto del camino” y añade: “llevo 42 años casado con la misma mujer. Así que algo sé de acuerdos” y no sin cierta ironía “no hay acuerdos felices: un acuerdo feliz es una contradicción”. Y una reflexión final: que autoridad tiene un escritor para opinar, para escribir en tiempos de guerra…. según el, la capacidad de ponerse en la piel de otro..

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