siena_buen_gobierno1.jpgTengo que reconocer que era bastante escéptico ante la idea de leer los libros de la serie A very short introduction de Oxford University Press. Ero algo así como comer sopa de lata. Admitir que el afán de cada día castraba mis ansias –evidentemente no logradas- de ser algún día un hombre culto a la manera clásica, y que a la postre me veía reducido como cualquier quinqui hijo de vecina a leer este guía precocinada de cultura enlatada. Pero no ha sido así, y la Political Philosophy de David Miller ha sido un baño para el alma que a golpe de palabras abre horizontes. A partir de una breve disquisición sobre el fresco Del buen gobierno del Palazzo Pubblico de Siena, Miller te lleva en sólo 110 páginas desde la necesidad de preguntarse e investigar sobre los orígenes y efectos del buen y mal gobierno, a cuestiones sobre si es cierto que el gobierno como tal tiene efectos sobre nuestras vidas, y con artimaña de filósofo, al contestar a esa pregunta en principio trivial va desenmascarado todos los artilugios del gobierno: su legitimidad, el anarquismo, la democracia representativa y sus contradicciones, la injerencia de la autoridad en lo privado (podemos fumar?, no podemos? Debemos cobrar al fumador sus gastos sanitarios de cáncer de pulmón? o tal vez sea una sociedad mejor que tolere y sufrague esos deslices…) Y en ese viaje desgrana y analiza la idea de justicia a partir de una cita de Justiniano: consistencia, relevancia y proporcionalidad… Finaliza con un breve análisis sobre la justicia respecto a los grupos sociales, el feminismo, las minorías culturales y de ahí el salto a las naciones (permanecerán los estados? o son los estados necesarios para la justicia social..?) Cómo el mismo dice en una de sus páginas, una fascinante reflexión sobre las human interactions…

Rubens en Londres

noviembre 9, 2006

 

Rubens in the National GalleryEstuvimos el fin de semana pasado Pilar y yo en Londres. Nos alojamos en el Westminster Citty Inn, con una oferta de fin de semana, cerca de la estación de metro Plimico. Un barrio idílico en el centro de Londres, con edificios de ladrillos modernos que, con forma de pseudo-aldeas excesivamente altas, imitan las casas tradicionales: parques privados y calles inmaculadas, a un tiro de piedra del Thames y la Tate. El hotel un rascacielos. Moderno, con habitaciones de diseño añorantes de hombres de negocios en días de diario y luces calabaza y camas japonesas en la recepción que parecía un restaurante moderno de sushi, pero en las que no vi, sin embargo, a ninguna rubia despampanante tumbada en vaqueros y sujetador. Pilar no las echaba de menos, creo.

Paseamos por Trafalgar Square, rendimos honores a Nelson, desayunamos deliciosamente en un bar frecuentado por, creo, Gywenth Paltrow cuando visita Londres –no la vimos tampoco- y después, alimentado el cuerpo, descubrimos la National Gallery. Edificio sobrio, deambulamos a la búsqueda de los highlights: el oscuro enigmático de Da Vinci con su Virgen de las Rocas, la imperturbable serenidad geométrica de Piero de la Francesca (creo que la mejor colección fuera de Italia), el extrañamente moderno Paolo Ucello, unos sorprendentes Matisse y Monet, los girasoles oníricos de Van Gogh, y en un rincón, ya cansados, recostados en un excelente, mullido y entrañable sofá windsor, iluminados por la luz misma que salía de los cuadros de Rubens, pudimos contemplar la masa inmensa en su reposo de Sansom, dormido bajo la mirada triunfante con un resquicio de arrepentimiento de Dalila, y compartir el atisbo furtivo de los soldados en la puerta, que como nosotros, contemplábamos la escena como si estuviera ocurriendo en ese preciso momento….

La naturaleza y los griegos

noviembre 2, 2006

sch_playa.jpgEstoy en Cambridge (el porque es algo que dejo para otro post). Justo enfrente del King’s College, con su gótico de belleza serena que se alza al cielo sin excesos, como si quisiera decir que aun siendo terriblemente bello es de este mundo, a un paso de la oficina, tengo la tentación hecha papel: Cambridge University Press, terriblemente cara aun a pesar del descuento del 20% que yo no tengo por no tener carné de la Universidad. Allí sacrifiqué un almuerzo por comprar una impecable edición económica de Nature and The Greeks, de Schrodinger. No recuerdo donde leí el dilema que tuvo de joven Schrodinger: ser filósofo o dedicarse a la física. Comentaban en el libro de olvidado autor que fue una circunstancia afortunada que Schrodinger se dedicara a la física, pues si bien es incierto si hubiera sido un buen filosofo, no queda duda que ha sido un gran físico. Su famosa ecuación que figura en su lápida como si fuese la causa de su muerte -a mi siempre me ha parecido de un mal gusto macabro-, sigue siendo la forma mas comprensible de introducirse a la mecánica cuántica. Tiene Schrodinger libros y ensayos que sorprenden por su profundidad sin complicaciones en temas que aparentemente van mas allá de la física, tal vez por que para él, el conocimiento era todo uno: actividad intelectual. El esfuerzo argumento a argumento para tender puentes que nos lleven más allá de nosotros mismos. La tesis fundamental del libro Nature and The Greeks es que los griegos siempre consideraron este mundo como algo susceptible de ser comprendido racionalmente, y se lanzaron a ello escuela tras escuela: la razón contra los sentidos, la realidad material de los números pitagóricos, la concepción del atomismo -mucho mas que un sonó la flauta o idea feliz- la unicidad del ser y el problema del cambio y la paradoja de Zenón.. y todo ello Schrodinger lo cuenta con la prosa fácil, elegante, de alguien para quien los griegos eran inspiración directa con la que enfrentarse al shock que en la física produjo la mecánica cuántica: la perdida del determinismo, el problema del vacío cuántico o la relatividad del tiempo. Sorprende -y alivia- Schrodinger con su sutileza: para hacer física y para ir más allá de la física… hacia al conocimiento y la conciencia.

kaufmann.jpgCualquier organización humana es un conjunto de voluntades autónomas, encorsetadas en mayor o menor medida por una jerarquía de mando, redes de información y comunión de intereses. Y es la palabra autónoma lo que diferencia estas organizaciones de los mecanismos a los que la técnica doméstica nos tiene tan acostumbrados. Pulsas un botón y sin embargo la lavadora no tiene por que ponerse en marcha necesariamente. Gerald Kaufman fué ministro con el gobierno laborista desde 1974 hasta 1979. En la wikipedia dicen de él que fue este libro el que inspiró la serie “Yes, Minister” –yo la ví en la TV3 como “Sí, Primer Ministre”. Dicen que como El Principe de Maquiavelo se recomendaba a los reyes, How to be a Minister se recomienda a todos los miembros de un nuevo gabinete británico. Los escarceos inter pares que toda la lucha por el poder conlleva los deja el autor para la introducción. Los capítulos van desgranando la maquinaria de la administración civil británica y sus funcionarios (los ministros van y vienen, los secretarios permanecen). Esa masa informe de voluntades, inercias y reglas no escritas que en teoría está dispuesta a ejecutar las órdenes al instante y como un solo hombre, pero que en la practica es como un barco de vela, donde permanentemente hay que estar atento a donde sopla el viento, y donde un golpe de timón es siempre incierto. Capítulo a capítulo (una lista de comos: como hacer una ley, como operar en el parlamento, como recibir a una delegación, como operar el sistema, como estar en contacto con tu partido…) uno cree ir haciéndose la idea, casi por osmosis, de que es hacer política (policy and politics) . Me lo recomendó Bill Nuttall en su curso Introduction to Technology Policy, en la Judge Management School, y fue una delicia (el curso, sus clases y el libro).

Contra el fanatismo

mayo 27, 2006

amos_oz.jpgContra el fanatismo (Amos Oz, Ed. Siruela) Tres relatos, de apenas 30 páginas cada uno, sobre La naturaleza del Fanatismo, La necesidad de llegar a un compromiso, y Sobre el goce de escribir y el compromiso. Me ha sorprendido la lucidez y la ternura de quien, con un escalpelo de terciopelo, es capaz de adentrarse humanamente en la herida más profunda sin ser carnicero y exponer con delicadeza lo que de universal tiene el conflicto arabe-israelí: el fanatismo. Y lo hace desde tres puntos de vista: el conceptual, por lo permanente; el práctico, por comprometido y coherente; y el personal, por integro.
El conceptual: el anhelo de algunos congéneres nuestros por verdades absolutas y sencillas, que confieran seguridad más allá de toda duda, y duda para ellos es una sonrisa o una pregunta. Pero eso no basta. “La esencia del fanatismo reside en el deseo de obligar a cambiar a los demás”, “el señor Bin Laden y la gente de su calaña no sólo odian a Occidente [..] quieren salvarnos de nuestros aciagos valores [..] Solo prevalecerá la paz cuando el mundo se haya convertido no ya al islam, sino a la variedad más rígida [..] Bin Laden nos ama esencialmente”.
Práctico: por que, comprometido, Amos nos da su visión personal de luz frente a esa batalla 2entre fanáticos que creen que el fin, cualquier fin, justifica los medios” y “aquellos que pensamos que la vida tiene prioridad sobre muchos otros valores, convicciones y credos”: la capacidad de las personas de “imaginar lo que sus ideas implican”, reivindicar que “donde tenemos razón, no pueden crecer flores”, y la habilidad de “existir en situaciones con final abierto” y ahí conecta con lo
Personal: por que para el, es el acuerdo el caballo de batalla. Pero no visto como capitulación, no como cesión indiscriminada (“una buena cerca hace buenos vecinos”) sino como “tratar de encontrarse con el otro en algún punto del camino” y añade: “llevo 42 años casado con la misma mujer. Así que algo sé de acuerdos” y no sin cierta ironía “no hay acuerdos felices: un acuerdo feliz es una contradicción”. Y una reflexión final: que autoridad tiene un escritor para opinar, para escribir en tiempos de guerra…. según el, la capacidad de ponerse en la piel de otro..

grameen.jpgEl microcrédito como derecho fundamental de los seres humanos para poder llegar a ser personas. Basarse en la firme creencia de que todo ser humano lleva dentro de si el potencial, las habilidades y la voluntad necesarias para organizar recursos productivos y dar lugar a una actividad económica que garantize su sustento y eleve su calidad de vida. Reconocer el derecho a todo ser humano en sociedad a que se le conceda la confianza suficiente como para que se le ceda en préstamo una fracción del capital acumulado por ésta.

Muhammad Yunus lo describe: su aventura empresarial para convertir en una realidad sostenible esos supuestos. La odisea de un joven economista de Bangladesh, empresario de éxito y con estudios post-doctorales en USA, que promueve la creación de un banco en Bangladesh con el objetivo de financiar con pequeños créditos iniciativas de mujeres destinadas a desarrollar negocios que aseguren su sustento, no basandose en avales, sino en la confianza. Una odisea empresarial que actualmente gestiona más de 1800 millones de euros. El propio interés de una persona, en el que el aumento de nivel de vida gracias al prestamo será la mejor garantía para su devolución (con la complicidad del banco para perdonar los posibles impagos debidos a fuerza mayor) es motivación microeconómica muchisimo más fuerte que la que se pueda obtener de simples garantías de los que ya tienen algo.

La Idea de Europa

abril 26, 2006

gsteiner.jpgCuatro hipótesis y una esperanza. Cuatro hipótesis para entender lo que somos, de dónde venimos; y una esperanza: que lo hayamos entendido para poder decidir a donde vamos. ¿Qué es Europa?, o más bien, ¿qué es aquello que conforma la idea que tenemos de Europa?. En menos de 50 páginas de tamaño octavilla -en una deliciosa edición de Siruela en papel de calidad que recuerda el secreto íntimo de un libro de oraciones o de una novela romántica para señoritas- George Steiner enuncia sus 4 hipótesis: (1) Los cafés de la Europa Continental, allí donde se conversa y discute, donde nacen las más grandes quimeras y proyectos (2) La europa peripatética, la que se puede recorrer a pie y donde los accidentes naturales son a escala humana (3) La memoria del tiempo en una historia siempre presente a través de los nombres de las calles, siempre refiriéndose a personas, hechos, sitios. (En suma, el espacio y el tiempo a escala humana). Y (4) , la herencia de Atenas y Jerusalen, fe y razón (¿acaso pueden haber ciencia sin fe en el resultado que te esboza la razón?) Y una esperanza, de una Europa que no pierda “la audacia del alma”, “la sacralidad del detalle mínimo”, “la diversidad”, y donde “la vida no examinada, no merece la pena de ser vivida”.